MUSAS Y BARDOS - ESCRITOS - HISTORIAS DE LA ISLA - ARITZ
Si se observa la isla desde la lejanía se puede apreciar que tiene forma de árbol. Un árbol con un gran tronco donde todos los pájaros se acercan a descansar después de un arduo viaje por los mares. Para llegar a la isla primero se debe pasar por un manto de niebla, pero cuidado! si el corazón del hombre o mujer que se ose a entrar está confundido no verán la isla … las mareas le harán moverse en un laberinto y una vez sus deseos estén claros encontraran la isla en el centro del laberinto.
Cuando se divisa la isla se puede ver una cordillera de montañas rodeando toda la isla y guiando al viajero a la única entrada de la isla, donde dos gigantes estatuas de piedra dan la bienvenida, sus nombres son vida y muerte. Cada persona ve las estatuas distintas al resto, estas estatuas recuerdan la importancia de unión de todas las cosas en la vida, pues sin muerte no hay vida y sin vida no hay muerte.
Cuando el viajero pasa por los gigantes un camino de piedra y arena le arropa y guía junto a un bosque de grandes robles y coloridos acebos mientras sus habitantes, los apaciguados pájaros, las impresionantes bestias y los alegres humanos le dan la bienvenida en una unión perfecta entre especies.
El camino guía al viajero a un poblado en mitad de un bosque, donde las casas son los arboles y los colores que llenan el pueblo son tan hermosos que las lagrimas de cualquier ser vivo bailan fuera de sus ojos. Una dama con una túnica de lino verde y una capa negra da la bienvenida a los buscadores.
-“Hola joven, bienvenido al bosque de la vida, me llamo Terra y soy su guardiana, para pasar a través de este bosque deberás explicarme que siente tu corazón, te ayudare con una frase:
Vive y deja vivir”
Terra había perdido su familia cuando todavía era muy joven, un duro trauma para cualquier persona de su corta edad. Para poder redimirse robaba en su antiguo pueblo, hasta que un día el barco que intento robar se adentro en una neblina y después de que las corrientes marinas zarandease el barco en una especie de baile impresionante llego a una gran isla para ser hoy en día la guardiana del bosque de la vida.
Cuando el corazón del viajero habla por sí solo, Terra invita al buscador a disfrutar del paradisiaco bosque, a bailar junto a las hojas y plantas del bosque con la melodía de los violines y flautas de los habitantes, comer y como no a disfrutar del momento.
El camino sigue su curso y en la lejanía el viandante puede observar un gran acantilado, según mas se acerca al acantilado el aire es cada vez más fuerte. Cuando el viajero llega al acantilado verá a un hombre vestido con una falda y una capa de color amarillento que está observando unos grandiosos tornados en el horizonte. Es un hombre con un aspecto envejecido, una larga barba blanca y un bastón de madera de sauce. El hombre da la bienvenida alegremente a todos los viajeros:
- “ Holaaa, bienvenido al acantilado de la felicidad! Mi nombre es silbido y por lo que veo la bella Terra te ha mostrado el regalo que es la vida verdad? tranquilo no espero tu respuesta ahora, déjame seguir mostrándote la belleza de la vida con la siguiente frase:
La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte , que pueden ocurrir pocas veces, si no con pequeñas cosas que ocurren todos los días”
Silbido había nacido en una familia rica, y según iba creciendo tenía todo lo que quería, menos una cosa la felicidad. Cuando no conseguía lo que quería … pasaba días enfurecido, no tenia verdaderos amigos ya que el poder se le subió a la cabeza. Su arrogancia y su incredibilidad le forzaron a emprender un viaje a una isla que había oído que daba la felicidad eterna a cambio de nada. Pero como mas tarde se dio cuenta, la isla no daba la felicidad, porque la felicidad era la recompensa de un duro trabajo en uno mismo. Aprendió a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, como de los suaves bailes con el silbido del viento y aprendió de las sonrisas de los niños que encontraban la felicidad en sus viajes fantásticos de piratas, de guerreros y dragones que les regalaban su imaginación, algo que intento recuperar el grandullón niño.
Cuando el viajero entiende el significado de la verdadera felicidad, Silbido le invita a danzar junto con los tornados del horizonte y a jugar con los niños que le visitan alegremente.
El camino sigue y guía al viajero a través de una senda con olor a azufre y un calor impresionante, hasta llegar al gran volcán donde vive Llama, un hombre joven con de una vestimenta peculiar. Su atuendo consiste en una falda roja como su capa, lleva la cara marcada con pinturas de guerra, una espada guardada en su cinto y una mano posada sobre la cabeza de lo que parece ser un joven dragón rojo llamado Sable. Con acostumbrada seriedad Llama saluda al buscador:
-“Bienvenido al volcán de los deseos… espero que mi frase te haga recapacitar si no harás compañía a las llamas del volcán o servirás de alimento a mi joven amigo!
El amor y el deseo son las alas del espíritu de las grandes hazañas”
Llama había sido una persona con muy poca autoestima, introvertida y seria (claramente todos los habitantes de la isla coincidían que su seriedad no había cambiado… pero bueno, prosigamos). En su joven vida Llama había sufrido muchas depresiones ya que no se amaba a sí mismo y eso no le ayudaba a amar a otras personas, lo que le hacía sentirse muy solo. Los habitantes de la isla creían que ese el motivo que le llevo a realizar su viaje como marinero y llegar a la isla. Llama no llevaba ese atuendo por gusto, su entrada a la isla y sus grandes batallas a través del laberinto con su propio ser le habían convertido en un verdadero guerrero reconocido por todos.
Llama puede parecer un joven serio, pero cuando un joven entiende lo que quiere decir con la frase aparta su seriedad y regala al viajero una piedra volcánica con forma de corazón y lo mas maravillo de todo es que permite al viajero volar en el lomo de Sable, su joven amigo.
Cuando Sable llega a su destino al otro lado del volcán se agacha para que el viajero prosiga su duro camino por el camino. El buscador sigue el camino hasta encontrarse con una pequeña barca, la barca le guía a través del rio hasta llegar a un gran lago rodeado de coloridas flores, juncos y del canto de las ranas y los pájaros. Pero esos sonidos son imposibles de comparar con el bello canto de la muchacha que está sentada en una gran piedra en el centro del lago. La muchacha lleva una larga túnica de color azul, su cabello es moreno y sus ojos son del color del mismísimo cielo. Su belleza es tan grande que algunos animales pidieron a los dioses una oportunidad para convertirse en hombres y poder disfrutar de la compañía de la joven. Ella con la calma que la caracteriza saluda a los viajeros:
-“Hola, viajero, soy la guardiana del lago Gota, veo que mis compañeros te han mostrado el camino al conocimiento de uno mismo, ven acércate te mostrare la ultima llave hacia la felicidad:
Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de manera perfecta a una persona imperfecta”
Gota, había estado con un montón de hombres, pero nunca encontró la felicidad en ellos, siempre encontraba un motivo para dejarles, siempre buscaba un hombre perfecto para ella, sin darse cuenta que ella tampoco lo era. ¿Quién lo era? Una vez se enamoro de un hombre por el que lo dio todo, pero ese hombre era como ella y la dejo tirada, fue un duro golpe para ella que le provoco viajar por todos los mares haber si sus penas se ahogaban, y encontró un gran tesoro… la isla.
Gota muestra los secretos del lago a todos los visitantes y les permite meterse en sus aguas para sanarse.
El camino se abre por el lago como un camino transparente de forma que parece que el viajero anda por el agua. Y por fin el viajero encontrará en el horizonte junto con la puesta de sol un arcoíris que da la entrada a una gran fuente con forma de cáliz de mármol blanco. Si el viajero mira en su interior encontrará el regalo que todo visitante busca.
Bienvenidos a Isla, Buscadores.